Las manos de hombres y mujeres han creado aunténticas obras de arte que frecuentemente se escapan a nuestro sentidos; muchas veces estos trabajos viven en perfecta simbiosis con la naturaleza resaltando, si cabe, la belleza del entorno que los roeda; en otras ocasiones, invaden territorios y reconfiguran un paisaje que nunca tuvo que sufrir el atropello humano.
Todas estas manifestaciones, acertadas o no, tendrán cabida en estas líneas que irán creciendo, paulatinamente, para enseñarlos los tesoros que se esconden entre las dehesas, sierras, ciudades, localidades y campos salmantinos; muchos de ellos signos inequívocos de territorios, otros, en su máximo esplendor recortan las siluetas del horizonte salmantino y algunos, abandonados a su suerte, sobreviven olvidados por la mano que un día los creo.
Conjuntos arquitectónicos, expresiones monumentales, aportaciones o símbolos del paso del tiempo y de la intervención de hombres y mujeres que escribieron páginas en la historia salmantina y configuraron un extenso patrimonio artístico y cultural del que hoy disfrutamos.
Sirva esta pequeña reflexión para hacernos llegar a todos/as la necesidad de conservar, proteger y cuidar el patrimonio charro y los lugares singulares que salpican la provincia de norte a sur y de este a oeste.